UN PEQUEÑO GENIO.

Por: Jhony Farid Quintero

El deporte ha sido y seguirá siendo fundamental en la vida de Julio Mario Quadros, un deportista consumado que dio sus primeros pasos junto a la actividad física. En sus comienzos empezó practicando el voleibol y lo mantuvo como su principal actividad por cuatro años. El deporte le brindó la oportunidad de participar en dos intercolegiados, uno en Barranquilla y otro en Pereira. Desde pequeño descubrió la responsabilidad y la alegría que despierta el deporte. Con su gozo, inocencia y ternura se comprometió con la práctica de la disciplina deportiva. Ésta le ha brindado triunfos y derrotas y le ha enseñado a ser responsable y valorar lo que posee. Sus padres siempre incondicionales, le apoyan y dedican su tiempo para acompañarlo y que madure junto al deporte.

Hace tres años y medio descubrió una nueva disciplina que viene siendo su vida, que lo trasnocha y motiva. El Vaulting, lo enamoró y ahora no se baja de los caballos. Su gran desempeño lo ha llevado a Ecuador, Medellín y al Campeonato Mundial por equipos y en individual. En Republica Checa, demostró sus grandes logros y avances, fruto de su continua tenacidad para no dejarse derrotar por la adversidad. Sabe que todavía le falta mucho pero no desfallecerá y seguirá realizando piruetas y movimientos de gimnasia a lomo de caballo. Heredero de una pasión por el deporte transmitida por su madre, María Fernanda Pérez, nadadora olímpica, sabe que hay que trabajar a diario para ser inmenso en su disciplina. En busca de la cúspide en su nueva carrera desea tocar el paraíso del triunfo, claro para sus padres ya es un campeón, pero él no se conforma con eso y desde ya se prepara para afrontar un nuevo mundial y llegar más maduro, más capas y más fuerte.

Julio Mario Quadros, no es sólo la alegría de su padres, también es el regocijo de su entrenador Juan Carlos Rey, y el jubilo de la Federación Ecuestre que apoya a sus deportistas para que no desfallezcan en el empeño de cosechar alegrías para el país.

El deporte motiva, madura y engrandece, y muestra de ello es Julio Mario, un inocente niño que vendió dulces junto a sus amigos de lucha para descubrir la magia de estar en un mundial y saborear la miel de la alegría tras competir al lado de los mejores del mundo, una dicha que nadie le podrá arrebatar y que quedará grabada para siempre en su candidez.

Julio Mario, la tarea apenas empieza y estamos seguros de tus capacidades, no desfallezcas y sigue firme en tu convicción por ser uno de los más grandes ‘volteadores' del planeta.

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